PRIMERA PARTE
ED'S POV
Su mirada intensa cual intención no es más que
amenazarme, se clava permanente en mis ojos. Resulta incómodo pero no
insoportable. Este es solo el principio de lo que será una larga lucha... Dice mi mente aun indecisa.
-Ed, deberías saber, tú mejor que nadie, que mientras tenga dinero y mis padres sigan olvidándose de su hijo, ni tú ni nadie podrá cambiar la vida de adolescente que he llevado hasta ahora-Dice apuntándose así mismo con el pulgar. Luego, saca de uno de sus bolsillos de su desgastado pitillo unos cuantos cigarros un tanto largos para sus dedos. Escoge uno y se lo mete cuidadosamente en la boca. El cigarro es casi más grande que sus finos dedos. Hasta en eso cometía error.
Sin palabras respectivas a su argumento, opto por apartar la mirada y me sirvo como excusa buscar a María, girándome. Si bien no me equivocaba debía estar por estos jardines o la plaza trasera disfrutando de su injusto descanso. Debería saberlo, porque ella era uno de los motivos por el que me encontraba con este indecente enfrente sirviéndose un cigarro ya casi consumido.
Lo pienso una vez más y mientras indago por entre aquellos matorrales, doy con la conclusión más acertada e inteligente para mi carrera.
Prefiero ser cobarde y mantener una fé infinita sin límites a arriesgarlo todo por alguien a quien no merece la pena ni dedicarle el menor tiempo, siquiera.
Total, el pasado es pasado. No puede cambiarse. Desgraciadamente, nunca nada ni nadie podrá. En cambio, con un presente y un futuro nos bastamos para hacer lo que nos propongamos. Y estos dos suman dos y por mucho que nuestro pasado haya sido terriblemente malo, la suma es relativamente mejor que esto anterior. Así que no debo perder el tiempo y debo comenzar a sumar puntos de felicidad a mi presente y futuro. No es tan difícil. Así que empezemos con un "céntrate en tu vida, no en la de los demás" Lo equivalente a "pasa de todo tu alrededor, preocúpate solo por tí y aléjate de problemas y problemáticos"
-¡Mira quién está allí!-Exclama insinuante apuntando esta vez, por encima de mi hombro.
Sigo atento a su dedo pálido y veo a María.
Anda, hablando de "problemas y de problemáticos". Aquí tenemos a una experta.
Mientras camina hacia aquí noto su rostro cansado, los brazos flojeándole y como las rodillas le tiemblan considerablemente.
A pesar de que están siendo algo duros con ella. Se toma todo esto como un juego. Aun así, tampoco la veo en condiciones. Debería descansar algo más que un sucio tiempo de treinta minutos, por así decirlo...
-Chicos, ¿qué hacéis aquí?-Dice la pelirroja mientras tose un par de veces pese al humo del gran cigarro de Alexander.
-Yo ya me iba-Digo mirando por última vez a Alex. Me marcho y entro por esas puertas que serán mis únicas amigas en esta academia y quiénes único me garantizarán un gran futuro.
Eso Seguro...
MERY'S POV
-Yo
también me marchaba...-Ni siquiera le miro. Creo que no soy capaz.
Considerando que él sabe mi gran secreto de mi nuevo trabajo, lo mejor
será seguir manteniendo los recuerdos borrosos.
Me
sujeta no muy fuerte de la muñeca, reteniéndome.-¿A donde vas?, tu
descanso aun no ha terminado...-Agarra mi barbilla y la lleva cerca de
la suya.
-¿Qué coño haces? ¡Suéltame, joder!-Le doy un cachetón leve después de apartar su mano de mi barbilla.
Gimiendo
dá dos pasos atrás con la mano en la mejilla roja. Se sienta en la
barandilla de las escaleras y mientras intento marcharme, vuelve a
retenerme esta vez, sujetándome por la cintura.
Levanto mi mano de nuevo, pero sus fuertes brazos me impiden mi propósito, en cambio no el suyo.
Mete mi mano dentro de su pantalón y después de atravesar sus calzoncillos comienza a pajearse con mi mano como compañera.
Aparto su mano y continuo yo sola.
-No me hace falta tu ayuda...-Le susurro apoyada en su pecho mientras observo su rostro placentero.
-A-h
a-h, ¡dios!...-Exclama tan fuerte que hasta los matorrales del fondo
aletean con sus hojas más grandes...Aunque espera, aquella figura que se
mueve no son las hojas, ni ningún matorral lateral... Que vá.
El pelirrojo intenta ocultarse tras las ramas de otro árbol y intento hacerme la que lo "desconozce-todo".
Aparto rápidamente la mirada, y simulo no haber visto nada. No esque me
importe que me vea con otro chico, pero no en esta situación, joder...
Doy
unos pasos atrás, desprendiendo la mano de donde minutos atrás me
parecía bastante agradable, ahora solo me producía arcadas...
Una vez más confío en mi ignorancia para quedar algo mejor de haberlo visto y haber tenido las suficientes agallas para seguir.
------------------------------------------------------------------------
-María...-Susurra
en mi oído. Me estremece lo más mínimo, porque aun así, Alex era
bastante guapo.-Sé porque estás en ese sitio y yo puedo hacer que
dimitas hoy mismo, si es eso lo que deseas.-Dice calmado tras varios
intensos gemidos-No creo equivocarme...
-Que haya pasado esto, no da pié a más... Yo no soy así, tío-Aclaro mirándole molesta.
-Lo necesitas cariño. Una noche y la gira estará completamente financiada. Lo juro-Dice agarrando delicado, uno de mis mechones y comenzando a devorarme los labios tan ansiosamente.Pienso que el premio lo merece. Así que le sigo la corriente...
Maldita sea, siempre sufriendo para alcanzar mis sueños. Nunca han existido otras alternativas. Vaya absoluta mierda... Malditas conductas que debía escoger...
-¿De qué noche me hablas?-Realmente, me siento como alguien que no fuera yo y esto no me gusta nada en absoluto.
-De esta misma, claro-Despide la poca ignorancia restante y vuelve a insitir.
-Está bien-Le miro y camino con paso agonizado hasta el despacho de la profesora Rose, después de haberle dedicado otra furtiva mirada a Alexander. No sería la última mirada en esta sacrificada noche. Qué gran desafortunio...
Como solía ser habitual, el despacho de Rose se encontraba vacío junto a ese olor a césped recien cortado. Quizá ayudara tenerlo al respaldo de su silla rodadora, justo debajo de su amplia ventana.
Siempre me encantó ir allí. Claro que pocas veces pude hacerlo. Ella nunca ha dejado de ser la directora de la compañía del Royal Ballet de Londres con más ocupaciones.
El taconeo y rintintineo de su pulsera de cascabeles me indican que está allí.
Me giro y contemplo su pelo rubio platino. Otra vez vuelven a lucir unos nuevos reflejos.
-¿Te ha parecido suficiente descanso 55 minutos y...-Hace una pausa y mira su reloj de probablemente más dinero que todo un sueldo de un bailarín de aquí en un año y mueve levemente la cabeza hacia los lados...-¿55 minutos-Repite-y 18 segundos?-
-Lo siento. Creo que es la presión que recae sobre mí-Digo mientras retiro las gotas de sudor que descienden por las raíces de mi cabellera. (Necesitaba una ducha).
-Puede que necesites más presión. Las grandes bailarinas no se despegan ni un segundo de las barras ni de sus mallas... María quizá, deberías concentrarte en esto realmente. No te veo tan ejercitada como los otros protagonistas...-Aclara apoyando suavemente su mano alargada.
-¿Se refiere a Alexander y Eddie? Creía que era mejor que ambos. Sino no me hubieran elegido para este papel, ¿no?-La envidia llega a superar mi educación y respeto por aquella señora y antepongo mis sentimientos y emociones a una bronca segura.
Me mira con la boca realmente abierta y desprende de nuevo, suavemente su mano de mi hombro.
Vuelven a oírse unos pasos tras de mí... pero esta vez no son tan señoriales. Suenan más a los mejores pies masculinos calzados por unas zapatillas de media punta. Hablaba del porsupuestísimo Eddie Presley.
CONTINUARÁ...
(HABRÁ SEGUNDA PARTE)










