sábado, 6 de octubre de 2012

Capítulo séptimo; Para ser feliz antes debes ser infeliz.

Me percato de que es de día, de que los rayos de luz inciden en mis párpados y realmente, es bastante molesto. Apreto con fuerza los ojos y me niego a abrirlos hasta pasada algo más de la mañana. Resignada, opto por abrir los ojos y me contento con contemplar a Harry. Juraría que había pensado más de una y un millón de veces que jamás podía verle más guapo e irresistible, pero si que había una vez. Y ahora sé que no será la última.
-Te quiero-Le susurro tiernamente mientras acaricio una de sus mejillas descubiertas. Él aun duerme. La envidia me corroe y vaya, que yo nunca he sido una persona celosa. Es más me sobrepasaba de confiada. Eso decían...
Durante uno segundos, suspiro casi en silencio. Se me escapa una sonrisa y me giro para contemplar la hora. Me muerdo el labio inferior y maldigo en susurros, para no despertar a Harry.
Llegaré tarde a clase de nuevo. Estos últimos fines de semana encerrada en casa, me había convencido de que Anna Stewart era una nueva Anna, una universitaria responsable. Pero vaya, la responsabilidad no parecía tener intención de permanecer mucho tiempo.
Agarro una camisa de tirantes de metallica, unos pitillos y unos botines negros. Ropa sencilla para un día atareado.
Corro hasta el baño y mantengo la fe en poder llegar al examen de primera hora.  Este a diferencia de los restantes, me lo había preparado lo conveniente como para sacar algo más decente que un cutre "suficiente" que bien desconocía mi madre que en todo el boletín de mis notas, destacarían muy sobresalientemente... Por lo que, la ocasión lo merecía. Historia del arte, no era de mi agrado pero desde luego, que debía poner los seis sentidos en el examen.
Ni siquiera me maquillé, lo cual era una actitud bastante madura por mi parte. Vaya, la responsabilidad no se había esfumado como temía...
Aunque bien decía tía Glorie que en chicas inteligentes, simpáticas y responsables ni el más feo prestaba atención. Bah, que sabrá ella... A mi me quieren por como soy, no por lo que muestro exteriormente.
Nisiquiera probé bocado. Bien me tenía dicho Harry, que comiera un poco más. La verdad, había bajado como unos 10 kilos en solo unos meses y no le encontraba la más mínima explicación. ¿Médicos? Eso lo dejo para la gente que realmente lo necesita. Yo estaba perfectamente bien. Bueno, al menos los vómitos no tenían tan mala pinta. Yo que sé...
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Ya eran las ocho menos veinte cuando estaba frente a mi mercedes descapotable.
Metí las llaves. Me paré por un momento y decidí arreglarme un poco la cara. Estaba inmensamente horrible y ojerosa. De ir así, el cero lo tenía clavado. Más vale, dejar a un lado la madurez y preocuparse por una mísma, ¿no?
Siento en el bolsillo derecho una ligera vibración y no, no puede ser lo que yo estoy pensando porque desde que mamá me había pillado con el vibrador, me encargaba de guardar esa, y otras pertenencias muy personales en algún lugar más apropiado que el cajón de las braguitas.
Suelto una leve risita y saco de mis pitillos el móvil, que porsupuesto, ni siquiera es mío que también es de Harry, como casi todo.
Mierda, ¿quien será? Contemplo la pantalla parpadeante del Sony Ericsson y confundida veo que es Doug. ¿Que querrá? No es habitual que nadie me llame a estas horas, y menos él. Toda persona sin preocupaciones, destacando a McFly no se despide de la cama hasta bien entrado el mediodía.
Además, hacía semanas que no sabía nada acerca de su paradero. Era como si la tierra se lo hubiese tragado.
Deberia... por bien propio, olvidarse de María e intentar enamorarse de alguien más adecuado y con algo más de cabeza. No es que no quiera verle juntos pero tampoco me hace gracia que compartan saliba después de todos los altercados que ha sufrido Dou. Como que a nadie le parecería bien.
-¡Doug!-Grito entusiasmada. Contemplo el reloj y no sé a qué ni a quién dirigirle mi histeria por el poco tiempo que tengo.
<<Ocho menos cuarto>>
-H-hola Anna-Tartamudea. No es raro en él-Quería preguntarte algo-
-Pues si te das prisa... tengo un examen ahora-Le apresuro aunque no deba. Siempre y repito SIEMPRE se ha portado muy bien conmigo. Con él todo era demasiado perfecto aunque quizá algo aburrido.
-Ah, bueno... entonces, te dejo. ¡Que tengas suerte!-
Cuelga y... realmente estoy más confundida que antes. Qué rarito era este chico. La verdad, que como Harry no hay ninguno. Todo McFly serán amigos, pero la verdad que cada componente aguardaba todas sus rarezas y diferencias entre sí. Aunque, he de reconocer, que los quería a todos como a nadie en este mundo. Bueno todos tampoco, Harry, Dan y este último. Pero a Tom... a ese tío no le quería ni su madre.

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Escribo la última obra de Potemkin y deseo no volver a ver su nombre en mi vida. Lo reviso un par de veces. Como de costumbre
Alzo la mirada muy calmada y antes de levantarme del pupitre, echo un vistazo a Alba, que se encuentra en la misma situación que yo. Ambas entregamos los exámenes y salimos por la puerta de la Sta. Hopkins. Mientras se me escapa una sonrisa por la finalización del último examen, deduzco que no a todos nos ha ido de la misma manera.
-¿Mal verdad?-Deduje tras el rostro de Alba. No parecía muy contenta. Desde las fechas de cierre de los exámenes menos importantes, es decir, los no-finales, no se había preparado ninguno sí importante, los (sí finales).
-Fatal...-Hace una pausa-Danny me entretiene bastante. Cada vez que agarro cualquier libro o hago algo en lo que no participe, acabamos en la cama-Suspira-No sé que será de mí...
Y yo que creía que era la única. Joder, ninguna de las dos tenía eso que llamaban "capacidad de concentración" o a lo mejor, estábamos en eso que llaman "etapa sexual".
-Pues a mi bien. Es más, es el parcial que más me he currado-Digo sonriente sosteniendo el cartapasio de apuntes en mi pecho.
-A ti se te da todo bien, Anna-Sonríe y enarca ambas cejas-¿Sabes que Doug me llamo antes?-Pregunta en un susurro- Quería saber donde estaba la academia de Mery-Esta vez, acentuó entusiasmada.
-¿Con qué era eso?-Alba y yo nos sentamos en el césped y comenzamos lo que probablemente sería, una de nuestras charlas que duraban horas. Le miro preocupada, realmente no sé que espera que pase en el sitio más importante de su vida; la amadísima academia.
-¿Perdona, que me he perdido?-Insiste confundida.
-También me llamó a mi. Pero no me dijo nada. Solo se excusó y colgó-Expliqué.
-Eso no es raro, tía. Él es así. Pero mantengo la esperanza en que hoy cambie todo...-Vuelve a intrigarme y veo esa mirada tan característica de ella cuando tiene entre manos algún propósito no-adecuado.
-¿Qué tramas?-La conocía bastante bien.
-María se llevará una alegría...-
-No, Alba. El otro día casi...-Hago una pausa, no se si debiera hablar del tema del que me enteré gracias a mi novio; Harry-Miro a Alba de reojo, y vuelvo a bajar la mirada al césped como si el secreto que oculta fuera mío.
-Ya sé que casi echan un polvo. Harry se lo contó a Dan y gracias a él, ahora lo sé todo-Corrobora molesta.
-Fue más que un polvo, iba a ser su primera vez-Corrijo calmada.
-¿Para ambos?, ya sabes lo de María y Tom. Joder hay que estar chiflado para enrollarse con el cabrón de turno-
-Dicen que con el amor estás ciego, supongo que en este caso podrá aplicarse esa teoría... Pero a lo que vamos, ¿de verdad crees que a María le gustará verle en su terreno?-
-Ana, lo he pensado y... se llevará una sorpresa. Igual cambia de idea sobre él. Joder, esque parezco la única que piense que todo esto es una buena idea. Será su terreno pero teniendo allí, a una de las personas más importantes en su vida, las cosas cambiarán, ¿no crees?-Pregunta retóricamente.
-No lo sé, de verdad, que no tengo ni idea...-
MERY'S POV
Nuevo trabajo, nuevas caras y nuevas experiencias que desde luego, nunca compartiré con el más mínimo ser.
3 noches en "Problem Young" y dentro de las circunstancias, había tenido suerte. De momento, solo me había tocado bailar en la barra mientras oía comentarios bastante desagradables por parte de caras que ahora veo borrosas. Bailar de forma particular para varios jovencitos desconocidos aunque ahora que lo recordaba, a uno de ellos, llevaba viéndolo estos días y no precisamente aquí, porque desde aquella vez no ha vuelto a pisar esto.
Respecto a la academia, Rose seguía dándonos caña. Los cisnes solistas de vez en cuando me echaban miradas realmente confusas, como si quisieran arrebatarme el puesto. Y Ed, como siempre. Dentro de la academia, un machito y fuera todo un chico tierno, que no me cansaba de espantar tanto fuera como dentro.
Como un día más salía del hotel en el que me llevaba hospedando este último mes, pues los fines de semana los pasaba en casa de Alba, pero aun a pesar de haber insistido ella y su familia, yo prefería no abusar más de lo que ya lo hacía.
Deposito mi bolsa en el camerino y al salir de él, le dedico una sonrisa a todas esas chicas que calientan en medio del pasillo en dirección al salón de ensayos. Algunas me la devuelven con admiración y otras pasan olímpicamente.

Rose me espera con ambos brazos entre su delicado jersey. Le saludo con un "Buenos Días" y siento como algunos chicos desearían que esas mismas palabras fueran dirigidas a ellos, en especial el más interesado pareció ser Eddie. Extraño... pero cierto, sí.
Vuelvo a repasar la escena solista del cisne negro y por más veces que lo intente, no sale de mí esa furia que necesitan que sea representada. Joder, algo me pasa.
-Andas depistada, y eso no me gusta nada-Dice Rose alterada-Tómate un descanso, pero ya sabes, no vuelvas hasta que tengas las ideas claras-Esta vez parece algo más calmada.
Marcho con paso cansada y sin apenas fuerzas. Realmente estaba agotada y dudaba que un simple descanso de apenas 10 minutos lograra animarme.
Me siento en el césped que rodea la fuente del Royal Ballet y mientras deshojo unas cuantas margaritas, los párpados caen ligeramente hasta las pestañas inferiores.
EDDIE'S POV
¿Donde se habrá metido? ¿Acaso cree que un descanso es como un recreo? Joder, no quiero que se meta en problemas. No debería, ya tiene bastantes...
Los borbotones de sudor descendían desde mi cara pálida y también de otras partes... Puaj, me siento sucio.

A la orden de Rose, salgo pitando a la ducha y al salir, me encuentro con Alex y su incontrolable y asqueroso grupito marica, sentados en frente de las taquillas del baño, sin una pequeña rendija de aire que los separe. De nada les habrá servido la ducha, si ahora andan "restregándose" Putos gays...
-¿La visteis? Estaba tan despitada por culpa mía...-Soltó orgulloso el presuntuoso Alexander.
-¿De que habláis?-Pregunto mientras rodeo la toalla en mi cuello.
Sueltan unas risitas incómodas. Paran de reír y Peter me mira cálidamente hasta dejar todo esto en algo embarazoso.
-¿Tú de quien crees? De la nueva sensación que ha sido para todos desde que llegó, de María por supuesto, o de Mery Castle como prefieras. Aunque creo que solo permite llamar así a sus clientes-Hace una pausa y deja de mirarme pero yo no puedo apartar los ojos de ese ingrato, así que le agarro de su brazo desnudo y le llevo hasta fuera de la academia donde, los árboles desprenden una brisa horrorosamente incómoda para mi piel casi transparente.
-¿Qué has dicho antes?-
A ver... Ed, contrólate. Estás en paños menores fuera, a tempranas horas de la mañana, en un lugar no-adecuado para alguien con los puños cerrados y con ganas de disparárselos a la cara al puto aprovechado Alexander. Si, mitad de la academia sabe, sino toda, dando por contando a ella, que llevas esperando este momento desde hace mucho tiempo, pero no porque haya aparecido una chica que realmente no significa para ti lo suficiente como para cometer tal error, sino por experiencias del pasado cuando eras un marginado y Alex te añadió desde entonces y gracias, a que has cambiado para mejor y ahora sabes valerte por tí mismo.
Pero esto fue la gota que colmó al vaso y no pienso permitir que el vaso se derrumbe, y tenga que volver a ponerlo en pie, como siempre. Esta vez el vaso se levantará para derrumbar al otro de su lado, a su compañero...



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