sábado, 6 de octubre de 2012

Capítulo octavo; Es mejor haber amado y haber perdido que no haber amado nunca.

PRIMERA PARTE

ED'S POV
Su mirada intensa cual intención no es más que amenazarme, se clava permanente en mis ojos. Resulta incómodo pero no insoportable.
Este es solo el principio de lo que será una larga lucha... Dice mi mente aun indecisa.
-Ed, deberías saber, tú mejor que nadie, que mientras tenga dinero y mis padres sigan olvidándose de su hijo, ni tú ni nadie podrá cambiar la vida de adolescente que he llevado hasta ahora-Dice apuntándose así mismo con el pulgar. Luego, saca de uno de sus bolsillos de su desgastado pitillo unos cuantos cigarros un tanto largos para sus dedos. Escoge uno y se lo mete cuidadosamente en la boca. El cigarro es casi más grande que sus finos dedos. Hasta en eso cometía error.
Sin palabras respectivas a su argumento, opto por apartar la mirada y me sirvo como excusa buscar a María, girándome. Si bien no me equivocaba debía estar por estos jardines o la plaza trasera disfrutando de su injusto descanso. Debería saberlo, porque ella era uno de los motivos por el que me encontraba con este indecente enfrente sirviéndose un cigarro ya casi consumido.
Lo pienso una vez más y mientras indago por entre aquellos matorrales, doy con la conclusión más acertada e inteligente para mi carrera.
Prefiero ser cobarde y mantener una fé infinita sin límites a arriesgarlo todo por alguien a quien no merece la pena ni dedicarle el menor tiempo, siquiera.
Total, el pasado es pasado. No puede cambiarse. Desgraciadamente, nunca nada ni nadie podrá. En cambio, con un presente y un futuro nos bastamos para hacer lo que nos propongamos. Y estos dos suman dos y por mucho que nuestro pasado haya sido terriblemente malo, la suma es relativamente mejor que esto anterior. Así que no debo perder el tiempo y debo comenzar a sumar puntos de felicidad a mi presente y futuro. No es tan difícil. Así que empezemos con un "céntrate en tu vida, no en la de los demás" Lo equivalente a "pasa de todo tu alrededor, preocúpate solo por tí y aléjate de problemas y problemáticos"
-¡Mira quién está allí!-Exclama insinuante apuntando esta vez, por encima de mi hombro.
Sigo atento a su dedo pálido y veo a María.
Anda, hablando de "problemas y de problemáticos". Aquí tenemos a una experta.
Mientras camina hacia aquí noto su rostro cansado, los brazos flojeándole y como las rodillas le tiemblan considerablemente.
A pesar de que están siendo algo duros con ella. Se toma todo esto como un juego. Aun así, tampoco la veo en condiciones. Debería descansar algo más que un sucio tiempo de treinta minutos, por así decirlo...
-Chicos, ¿qué hacéis aquí?-Dice la pelirroja mientras tose un par de veces pese al humo del gran cigarro de Alexander.
-Yo ya me iba-Digo mirando por última vez a Alex. Me marcho y entro por esas puertas que serán mis únicas amigas en esta academia y quiénes único me garantizarán un  gran futuro.
Eso Seguro...

MERY'S POV
-Yo también me marchaba...-Ni siquiera le miro. Creo que no soy capaz. Considerando que él sabe mi gran secreto de mi nuevo trabajo, lo mejor será seguir manteniendo los recuerdos borrosos.
Me sujeta no muy fuerte de la muñeca, reteniéndome.-¿A donde vas?, tu descanso aun no ha terminado...-Agarra mi barbilla y la lleva cerca de la suya.
-¿Qué coño haces? ¡Suéltame, joder!-Le doy un cachetón leve después de apartar su mano de mi barbilla.
Gimiendo dá dos pasos atrás con la mano en la mejilla roja. Se sienta en la barandilla de las escaleras y mientras intento marcharme, vuelve a retenerme esta vez, sujetándome por la cintura.
Levanto mi mano de nuevo, pero sus fuertes brazos me impiden mi propósito, en cambio no el suyo.
Mete mi mano dentro de su pantalón y después de atravesar sus calzoncillos comienza a pajearse con mi mano como compañera.
Aparto su mano y continuo yo sola.
-No me hace falta tu ayuda...-Le susurro apoyada en su pecho mientras observo su rostro placentero.
-A-h a-h, ¡dios!...-Exclama tan fuerte que hasta los matorrales del fondo aletean con sus hojas más grandes...Aunque espera, aquella figura que se mueve no son las hojas, ni ningún matorral lateral... Que vá.
El pelirrojo intenta ocultarse tras las ramas de otro árbol y intento hacerme la que lo "desconozce-todo". Aparto rápidamente la mirada, y simulo no haber visto nada. No esque me importe que me vea con otro chico, pero no en esta situación, joder...
Doy unos pasos atrás, desprendiendo la mano de donde minutos atrás me parecía bastante agradable, ahora solo me producía arcadas...
Una vez más confío en mi ignorancia para quedar algo mejor de haberlo visto y haber tenido las suficientes agallas para seguir.

------------------------------------------------------------------------
-María...-Susurra en mi oído. Me estremece lo más mínimo, porque aun así, Alex era bastante guapo.-Sé porque estás en ese sitio y yo puedo hacer que dimitas hoy mismo, si es eso lo que deseas.-Dice calmado tras varios intensos gemidos-No creo equivocarme...
-Que haya pasado esto, no da pié a más... Yo no soy así, tío-Aclaro mirándole molesta.
-Lo necesitas cariño. Una noche y la gira estará completamente financiada. Lo juro-Dice agarrando delicado, uno de mis mechones y comenzando a devorarme los labios tan ansiosamente.
Pienso que el premio lo merece. Así que le sigo la corriente...
Maldita sea, siempre sufriendo para alcanzar mis sueños. Nunca han existido otras alternativas. Vaya absoluta mierda... Malditas conductas que debía escoger...
-¿De qué noche me hablas?-Realmente, me siento como alguien que no fuera yo y esto no me gusta nada en absoluto.
-De esta misma, claro-Despide la poca ignorancia restante y vuelve a insitir.
-Está bien-Le miro y camino con paso agonizado hasta el despacho de la profesora Rose, después de haberle dedicado otra furtiva mirada a Alexander. No sería la última mirada en esta sacrificada noche. Qué gran desafortunio...


Como solía ser habitual, el despacho de Rose se encontraba vacío junto a ese olor a césped recien cortado. Quizá ayudara tenerlo al respaldo de su silla rodadora, justo debajo de su amplia ventana.
Siempre me encantó ir allí. Claro que pocas veces pude hacerlo. Ella nunca ha dejado de ser la directora de la compañía del Royal Ballet de Londres con más ocupaciones.
El taconeo y rintintineo de su pulsera de cascabeles me indican que está allí.
Me giro y contemplo su pelo rubio platino. Otra vez vuelven a lucir unos nuevos reflejos.
-¿Te ha parecido suficiente descanso 55 minutos y...-Hace una pausa y mira su reloj de probablemente más dinero que todo un sueldo de un bailarín de aquí en un año y mueve levemente la cabeza hacia los lados...-¿55 minutos-Repite-y 18 segundos?-
-Lo siento. Creo que es la presión que recae sobre mí-Digo mientras retiro las gotas de sudor que descienden por las raíces de mi cabellera. (Necesitaba una ducha).
-Puede que necesites más presión. Las grandes bailarinas no se despegan ni un segundo de las barras ni de sus mallas... María quizá, deberías concentrarte en esto realmente. No te veo tan ejercitada como los otros protagonistas...-Aclara apoyando suavemente su mano alargada.
-¿Se refiere a Alexander y Eddie? Creía que era mejor que ambos. Sino no me hubieran elegido para este papel, ¿no?-La envidia llega a superar mi educación y respeto por aquella señora y antepongo mis sentimientos y emociones a una bronca segura.
Me mira con la boca realmente abierta y desprende de nuevo, suavemente su mano de mi hombro.

Vuelven a oírse unos pasos tras de mí... pero esta vez no son tan señoriales. Suenan más a los mejores pies masculinos calzados por unas zapatillas de media punta. Hablaba del porsupuestísimo Eddie Presley.

CONTINUARÁ...
(HABRÁ SEGUNDA PARTE)


Capítulo séptimo; Para ser feliz antes debes ser infeliz.

Me percato de que es de día, de que los rayos de luz inciden en mis párpados y realmente, es bastante molesto. Apreto con fuerza los ojos y me niego a abrirlos hasta pasada algo más de la mañana. Resignada, opto por abrir los ojos y me contento con contemplar a Harry. Juraría que había pensado más de una y un millón de veces que jamás podía verle más guapo e irresistible, pero si que había una vez. Y ahora sé que no será la última.
-Te quiero-Le susurro tiernamente mientras acaricio una de sus mejillas descubiertas. Él aun duerme. La envidia me corroe y vaya, que yo nunca he sido una persona celosa. Es más me sobrepasaba de confiada. Eso decían...
Durante uno segundos, suspiro casi en silencio. Se me escapa una sonrisa y me giro para contemplar la hora. Me muerdo el labio inferior y maldigo en susurros, para no despertar a Harry.
Llegaré tarde a clase de nuevo. Estos últimos fines de semana encerrada en casa, me había convencido de que Anna Stewart era una nueva Anna, una universitaria responsable. Pero vaya, la responsabilidad no parecía tener intención de permanecer mucho tiempo.
Agarro una camisa de tirantes de metallica, unos pitillos y unos botines negros. Ropa sencilla para un día atareado.
Corro hasta el baño y mantengo la fe en poder llegar al examen de primera hora.  Este a diferencia de los restantes, me lo había preparado lo conveniente como para sacar algo más decente que un cutre "suficiente" que bien desconocía mi madre que en todo el boletín de mis notas, destacarían muy sobresalientemente... Por lo que, la ocasión lo merecía. Historia del arte, no era de mi agrado pero desde luego, que debía poner los seis sentidos en el examen.
Ni siquiera me maquillé, lo cual era una actitud bastante madura por mi parte. Vaya, la responsabilidad no se había esfumado como temía...
Aunque bien decía tía Glorie que en chicas inteligentes, simpáticas y responsables ni el más feo prestaba atención. Bah, que sabrá ella... A mi me quieren por como soy, no por lo que muestro exteriormente.
Nisiquiera probé bocado. Bien me tenía dicho Harry, que comiera un poco más. La verdad, había bajado como unos 10 kilos en solo unos meses y no le encontraba la más mínima explicación. ¿Médicos? Eso lo dejo para la gente que realmente lo necesita. Yo estaba perfectamente bien. Bueno, al menos los vómitos no tenían tan mala pinta. Yo que sé...
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Ya eran las ocho menos veinte cuando estaba frente a mi mercedes descapotable.
Metí las llaves. Me paré por un momento y decidí arreglarme un poco la cara. Estaba inmensamente horrible y ojerosa. De ir así, el cero lo tenía clavado. Más vale, dejar a un lado la madurez y preocuparse por una mísma, ¿no?
Siento en el bolsillo derecho una ligera vibración y no, no puede ser lo que yo estoy pensando porque desde que mamá me había pillado con el vibrador, me encargaba de guardar esa, y otras pertenencias muy personales en algún lugar más apropiado que el cajón de las braguitas.
Suelto una leve risita y saco de mis pitillos el móvil, que porsupuesto, ni siquiera es mío que también es de Harry, como casi todo.
Mierda, ¿quien será? Contemplo la pantalla parpadeante del Sony Ericsson y confundida veo que es Doug. ¿Que querrá? No es habitual que nadie me llame a estas horas, y menos él. Toda persona sin preocupaciones, destacando a McFly no se despide de la cama hasta bien entrado el mediodía.
Además, hacía semanas que no sabía nada acerca de su paradero. Era como si la tierra se lo hubiese tragado.
Deberia... por bien propio, olvidarse de María e intentar enamorarse de alguien más adecuado y con algo más de cabeza. No es que no quiera verle juntos pero tampoco me hace gracia que compartan saliba después de todos los altercados que ha sufrido Dou. Como que a nadie le parecería bien.
-¡Doug!-Grito entusiasmada. Contemplo el reloj y no sé a qué ni a quién dirigirle mi histeria por el poco tiempo que tengo.
<<Ocho menos cuarto>>
-H-hola Anna-Tartamudea. No es raro en él-Quería preguntarte algo-
-Pues si te das prisa... tengo un examen ahora-Le apresuro aunque no deba. Siempre y repito SIEMPRE se ha portado muy bien conmigo. Con él todo era demasiado perfecto aunque quizá algo aburrido.
-Ah, bueno... entonces, te dejo. ¡Que tengas suerte!-
Cuelga y... realmente estoy más confundida que antes. Qué rarito era este chico. La verdad, que como Harry no hay ninguno. Todo McFly serán amigos, pero la verdad que cada componente aguardaba todas sus rarezas y diferencias entre sí. Aunque, he de reconocer, que los quería a todos como a nadie en este mundo. Bueno todos tampoco, Harry, Dan y este último. Pero a Tom... a ese tío no le quería ni su madre.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Escribo la última obra de Potemkin y deseo no volver a ver su nombre en mi vida. Lo reviso un par de veces. Como de costumbre
Alzo la mirada muy calmada y antes de levantarme del pupitre, echo un vistazo a Alba, que se encuentra en la misma situación que yo. Ambas entregamos los exámenes y salimos por la puerta de la Sta. Hopkins. Mientras se me escapa una sonrisa por la finalización del último examen, deduzco que no a todos nos ha ido de la misma manera.
-¿Mal verdad?-Deduje tras el rostro de Alba. No parecía muy contenta. Desde las fechas de cierre de los exámenes menos importantes, es decir, los no-finales, no se había preparado ninguno sí importante, los (sí finales).
-Fatal...-Hace una pausa-Danny me entretiene bastante. Cada vez que agarro cualquier libro o hago algo en lo que no participe, acabamos en la cama-Suspira-No sé que será de mí...
Y yo que creía que era la única. Joder, ninguna de las dos tenía eso que llamaban "capacidad de concentración" o a lo mejor, estábamos en eso que llaman "etapa sexual".
-Pues a mi bien. Es más, es el parcial que más me he currado-Digo sonriente sosteniendo el cartapasio de apuntes en mi pecho.
-A ti se te da todo bien, Anna-Sonríe y enarca ambas cejas-¿Sabes que Doug me llamo antes?-Pregunta en un susurro- Quería saber donde estaba la academia de Mery-Esta vez, acentuó entusiasmada.
-¿Con qué era eso?-Alba y yo nos sentamos en el césped y comenzamos lo que probablemente sería, una de nuestras charlas que duraban horas. Le miro preocupada, realmente no sé que espera que pase en el sitio más importante de su vida; la amadísima academia.
-¿Perdona, que me he perdido?-Insiste confundida.
-También me llamó a mi. Pero no me dijo nada. Solo se excusó y colgó-Expliqué.
-Eso no es raro, tía. Él es así. Pero mantengo la esperanza en que hoy cambie todo...-Vuelve a intrigarme y veo esa mirada tan característica de ella cuando tiene entre manos algún propósito no-adecuado.
-¿Qué tramas?-La conocía bastante bien.
-María se llevará una alegría...-
-No, Alba. El otro día casi...-Hago una pausa, no se si debiera hablar del tema del que me enteré gracias a mi novio; Harry-Miro a Alba de reojo, y vuelvo a bajar la mirada al césped como si el secreto que oculta fuera mío.
-Ya sé que casi echan un polvo. Harry se lo contó a Dan y gracias a él, ahora lo sé todo-Corrobora molesta.
-Fue más que un polvo, iba a ser su primera vez-Corrijo calmada.
-¿Para ambos?, ya sabes lo de María y Tom. Joder hay que estar chiflado para enrollarse con el cabrón de turno-
-Dicen que con el amor estás ciego, supongo que en este caso podrá aplicarse esa teoría... Pero a lo que vamos, ¿de verdad crees que a María le gustará verle en su terreno?-
-Ana, lo he pensado y... se llevará una sorpresa. Igual cambia de idea sobre él. Joder, esque parezco la única que piense que todo esto es una buena idea. Será su terreno pero teniendo allí, a una de las personas más importantes en su vida, las cosas cambiarán, ¿no crees?-Pregunta retóricamente.
-No lo sé, de verdad, que no tengo ni idea...-
MERY'S POV
Nuevo trabajo, nuevas caras y nuevas experiencias que desde luego, nunca compartiré con el más mínimo ser.
3 noches en "Problem Young" y dentro de las circunstancias, había tenido suerte. De momento, solo me había tocado bailar en la barra mientras oía comentarios bastante desagradables por parte de caras que ahora veo borrosas. Bailar de forma particular para varios jovencitos desconocidos aunque ahora que lo recordaba, a uno de ellos, llevaba viéndolo estos días y no precisamente aquí, porque desde aquella vez no ha vuelto a pisar esto.
Respecto a la academia, Rose seguía dándonos caña. Los cisnes solistas de vez en cuando me echaban miradas realmente confusas, como si quisieran arrebatarme el puesto. Y Ed, como siempre. Dentro de la academia, un machito y fuera todo un chico tierno, que no me cansaba de espantar tanto fuera como dentro.
Como un día más salía del hotel en el que me llevaba hospedando este último mes, pues los fines de semana los pasaba en casa de Alba, pero aun a pesar de haber insistido ella y su familia, yo prefería no abusar más de lo que ya lo hacía.
Deposito mi bolsa en el camerino y al salir de él, le dedico una sonrisa a todas esas chicas que calientan en medio del pasillo en dirección al salón de ensayos. Algunas me la devuelven con admiración y otras pasan olímpicamente.

Rose me espera con ambos brazos entre su delicado jersey. Le saludo con un "Buenos Días" y siento como algunos chicos desearían que esas mismas palabras fueran dirigidas a ellos, en especial el más interesado pareció ser Eddie. Extraño... pero cierto, sí.
Vuelvo a repasar la escena solista del cisne negro y por más veces que lo intente, no sale de mí esa furia que necesitan que sea representada. Joder, algo me pasa.
-Andas depistada, y eso no me gusta nada-Dice Rose alterada-Tómate un descanso, pero ya sabes, no vuelvas hasta que tengas las ideas claras-Esta vez parece algo más calmada.
Marcho con paso cansada y sin apenas fuerzas. Realmente estaba agotada y dudaba que un simple descanso de apenas 10 minutos lograra animarme.
Me siento en el césped que rodea la fuente del Royal Ballet y mientras deshojo unas cuantas margaritas, los párpados caen ligeramente hasta las pestañas inferiores.
EDDIE'S POV
¿Donde se habrá metido? ¿Acaso cree que un descanso es como un recreo? Joder, no quiero que se meta en problemas. No debería, ya tiene bastantes...
Los borbotones de sudor descendían desde mi cara pálida y también de otras partes... Puaj, me siento sucio.

A la orden de Rose, salgo pitando a la ducha y al salir, me encuentro con Alex y su incontrolable y asqueroso grupito marica, sentados en frente de las taquillas del baño, sin una pequeña rendija de aire que los separe. De nada les habrá servido la ducha, si ahora andan "restregándose" Putos gays...
-¿La visteis? Estaba tan despitada por culpa mía...-Soltó orgulloso el presuntuoso Alexander.
-¿De que habláis?-Pregunto mientras rodeo la toalla en mi cuello.
Sueltan unas risitas incómodas. Paran de reír y Peter me mira cálidamente hasta dejar todo esto en algo embarazoso.
-¿Tú de quien crees? De la nueva sensación que ha sido para todos desde que llegó, de María por supuesto, o de Mery Castle como prefieras. Aunque creo que solo permite llamar así a sus clientes-Hace una pausa y deja de mirarme pero yo no puedo apartar los ojos de ese ingrato, así que le agarro de su brazo desnudo y le llevo hasta fuera de la academia donde, los árboles desprenden una brisa horrorosamente incómoda para mi piel casi transparente.
-¿Qué has dicho antes?-
A ver... Ed, contrólate. Estás en paños menores fuera, a tempranas horas de la mañana, en un lugar no-adecuado para alguien con los puños cerrados y con ganas de disparárselos a la cara al puto aprovechado Alexander. Si, mitad de la academia sabe, sino toda, dando por contando a ella, que llevas esperando este momento desde hace mucho tiempo, pero no porque haya aparecido una chica que realmente no significa para ti lo suficiente como para cometer tal error, sino por experiencias del pasado cuando eras un marginado y Alex te añadió desde entonces y gracias, a que has cambiado para mejor y ahora sabes valerte por tí mismo.
Pero esto fue la gota que colmó al vaso y no pienso permitir que el vaso se derrumbe, y tenga que volver a ponerlo en pie, como siempre. Esta vez el vaso se levantará para derrumbar al otro de su lado, a su compañero...



Capítulo sexto; ¿Un minuto? Sesenta maneras diferentes para pensar en tí.




Los murmullos de los cisnes solistas, pasos descontrolados de piecezillos descalzos, la mirada fulminante de Rose y la sonrisa del pelirrojo sin nombre.
-Vete a la mierda-Le susurro.
-A tu lado siempre, nena-Masculla entre dientes y hace un movimiento típico de John Travolta. Marcha con paso absurdo mientras yo me dirijo hasta el lateral de la moqueta. Unos chicos alardean por su comentario dando palmadas sordas.
El chico despreocupado va hasta ellos y se coloca detrás de la barra, delante del espejo.
Rose me mira de nuevo y desconcertada se aclara la voz con la mano en la garganta- Introducción a escena, en primer compás; adagio-Esto última aclaración dirigida para Jack; nuestro casi jubilado y excelente pianista.
Me coloco en quinta posición, brazos pegados a la cintura en forma de "O" y con la punta de los dedos por encima de cualquier elemento amenazador.
Mientras toda la academia me mira; suspiro y aleteo con ambos brazos. Juraría que la expresión de agonía perseverante conmovería a todo aquel testigo del ensayo.
Eddie's POV
-Tío, eres un crack-Dice el inexperienciado Alexander.
Mierda... es jodidamente buenísima. Lo hace todo demasiado bien. Tiene la perfección; eso que quiere todo bailarín. Me da miedo, que en la función su talento sobrepase el mío.
Se para la música, ahora, las correcciones.
-Alex, procura no mirar más de lo debido, ¿sí? que se te van los ojos-Digo amenazante sujetándole la barbilla.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
MERY'S POV
Son 6 coreografías, pero yo, solo interpreto 3. Tres coreografías que se reducen a un tiempo inconcevible de 50 a 60 minutos. Lo equivalente a 3 horas más los agradecimientos de productores, ejecutores, directores, compañeros... Todo el peso ejercía encima mío. Y no era del todo agradable.
Rose estaba entusiasmada. La gira duraría 1 mes y 11 días en concreto, visitaríamos desde la ciudad más humilde y escondida de Texas hasta la lujosa Francia. Descartando por adelantado, Rusia. Actuar en el país del ballet, nunca ha sido apropiado.
Esbozo una enorme sonrisa y me pregunto donde esconder estos nervios. Me apoyo a la barra y me acomodo en los asientos de madera. Aunque, espera... esto está algo o debería decir, demasiado...¿mullido?
Me giro y le encuentro...
-¿Qué haces aqui?-Le grito al chico de los ojos verdes, sin contar con que la distancia restante era de poco más de 5 cm.
Se ríe y no suelta prenda. Me giro y no le presto importancia. Rose continua con su charla.
-Chicos, escuchad atentamente, necesito la autorización de algún padre o tutor legal, Los precios y demás apartados sobre los que debéis estar informados os lo entregará, Melissa; la recepcionista. Ya la conocéis-Rose clava la mirada a sus zapatillas desgastadísimas y prosigue-Bien, podéis iros, la clase ha terminado.
Vuelvo a suspirar porque me temo, que ni tutores legales ni dinero. Por lo tanto, no hay gira.
Intento levantarme pero sus brazos rodean mi cintura reteniéndome.
-¿A dónde piensas ir?-Susurra cerca de mi oído.
-Necesito dinero, tengo que irme-Respondo casi indignada. Me giro y adivino su confusión.
-Trabaja para mí-Su sonrisa maliciosa me estremece enormemente.
-¿De?-
-Nada, déjalo-Me da una palmadita en la espalda y noto como sus brazos desaparecen de mi cuerpo.
Me marcho triste. Lo más probable esque tenga que volver a renunciar y verdaderamente me había ilusionado en solo un día que llevaba aquí.
Canbiándome en el camerino, solo consigo defraudarme a mí misma, una vez más y contemplar ansiosa de lo que me desprendo. Vaya mierda...
Al salir del baño, encuentro la puerta entreabierta y no solo eso, además hallo una nota con un nombre en la esquina del tocador, a punto de caerse.
La agarro suavemente y leo: El chico pelirrojo tiene nombre: Eddie.
Me río silenciosamente por inconsciente. Cierro aquel papel tan absurdo como él y me percato, de que aquella pluma de tinta negra había sido utilizada más de una vez.
Aqui tienes; 67459230: llámame.
Debo leer aquellas cifras para créermelo del todo. Aunque claro estaba que releer no iba a conducir a ninguna parte.
Vaya empeño había puesto en mí este chico. ¿O... sería que se había fijado en el empeño que había puesto yo en él? Quizá eso, quizá ambas cosas... Quizá el destino estaba puesto en experimentar y dejar en el olvido las preocupaciones, qué bien sabia medio mundo que aquello era mi religión.
Entusiasmada recorro todo Central Park, apenas noto la tristeza. Ya que me he propuesto luchar. Sé que no soy fuerte. Pero luchando por algo fuerte me convertiré en ello. Porque es ley de vida.
Mantengo la esperanza de encontrar trabajo en los pocos locales céntricos y decentes. Debería saber que en pleno Londres, bien está la situación difícil pero mi propuesta es no rendirme. Eso, junto a toda mi vida, queda en un solo lugar; el solitario y triste olvido...
Reemiro carteles, ojeo los miles de escaparates y mercados en Avenue' Street que permanecen abiertos un Lunes a las 10 y media de la noche. Y agotada, me siento en un banco, sin resultados. Las esperanzas se desvanecen más rápido de lo que me imaginaba. Nadie puede ayudarme, porque no me gusta meter a los demás en mis problemas y menos para llevarme yo la victoria.
Llámame. Una única palabra me da la pista para resolver este caso de extrema importancia. Vale que no me guste pedir ayuda, pero si se la pido a alguien a quien ignoro y detesto, no debería de prestarle importancia.
Debo hacerlo. Quizá me ponga una condición por sus servicios, pero me daba absolutamente igual. Ahora, mi vida se concentraba en el ballet y todo lo que le repercutía.

Espero otros varios segundos, casi un minuto y sale el contestador por tercera vez. ¿Habrá sido capaz de jugármela e inventarse el número? De ser así se las vería conmigo. Imaginando sus hazañas, prefiero parar esta metedura de pata. Vuelvo a meter el móvil en el bolso y suspiro por décima vez consecutiva.
http://www.youtube.com/watch?v=QkMVscR5YOo
Elvis y su voz electrizante. La canción suena y suena. Apoyo la cabeza en el respaldo del banco y tarareo casi en silencio. Una anciana me indica que el móvil está sonando. Y es ahí cuando me doy cuenta de que es Eddie quién me está llamando. Descuelgo el móvil y antes de oír su voz ya estoy sonriendo.
-Vaya, pensé que nunca lo cogerías. ¿Hecho a propósito, no? Sé que me llamaste tres veces, pero aún estaba ensayando y ha sido ahora cuando he visto las llamadas. ¿Qué querías?-
-Sí, tres veces...-Repetí por inconciente. -Necesito ayuda-Grité alarmada.
-Cálmate... ya oí lo mismo antes-Insistió.-Puedo ayudarte-
-¿En qué?-El rímmel que iba descendiendo por mis mejillas tomaba un color grisáceo al llegar hasta mis labios. Recogí un par de pañuelos y sequé las absurdas lágrimas provocadas a causa de los nervios.-
-Poniéndome en tu situación... con tan poco tiempo y con tanto dinero que conseguir, yo tú iría a un buen sitio; seguro, cerca de casa a ser posible, prestaría mis servicios y ganaría una buena recompensa, es lo único que se me ocurre. No soy muy rápido para tomar decisiones-Hace una pausa y vuelve a animarme.
-¿Pretendes que me haga puta?-Le digo histérica.
-No lo pretendo, te lo aconsejo-Corrobora con la voz muy seria.
-Déjame en paz, no sé ni para que te he llamado-
-Me has llamado para que solucione tus problemas-Insiste.
-No quieres solucionarlos, quieres causarmelos-Le corrijo a punto de volver a llorar.
-¿Crees que yo podría hacer algo así?-Eddie se ofende y aunque no debiera, me siento mal.
-No lo sé..-
-Jade, descansa, no hagas caso a lo que te he dicho y ve a casa. Baila si quieres, desahógate y mañana hablaremos tranquilamente-Dice más calmado y comprensivo.
-¿Como sabes mi segundo nombre?-Pregunto asombrada más que molesta.
-¿En serio creías que no me preocupaba por tí?-Ríe tras la línea, deja de reír y continua.-Hasta mañana, princesa-
-...-



Me da igual lo que diga. Él me consuela porque él si puede realizar su sueño. En cambio... yo por nada del mundo. Debo ir. Nunca me han gustado esos sitios es más, los repelo pero, al fin de alcabo, podré bailar como streapper, es otro estilo, pero es baile... A fin de cuentas, sigue siendo un arte. Y... necesito el dinero.

Capítulo 5;

¿Quién lo hubiera dicho? ¿Yo? ¿Cumpliendo mis sueños? Anda ya, si yo era la típica cobarde que se escondía de la realidad y no luchaba por nada... y aqui me ves, un año y medio después, 18 años y medio, próximos a 19, hecha una "mujer".

El andén 9 siempre ha estado bastante repleto, por lo que no es novedad encontrarlo igual, de la misma manera, no me queda otra que cojerlo, prácticamente me deja al lado de mi alabada academia.

No son más de las 7 y media y ya siento que quiero echarme atrás. Jamás he sido nadie fuerte. La gente dice tanto eso, de las dos caras de la vida, yo he visto más de dos, incluso mil y aqui sigo; débil pero más fuerte que nunca.

Subo al tren y me permito echar una mirada por encima de todas esas cabezas de alternadas edades mientras estoy de puntillas. Lo sospechado, el instinto nunca me fallaba, esto estaba más lleno, que el mercado "Gringots" los domingos del mediodía.

Me coloco los auriculares y mientras me agarro de la barra con varios dedos de la mano derecha, elijo con la otra la siguiente canción de mi IPod.
http://www.youtube.com/watch?v=jUOiYKwnFO0

La delicada y formal voz de George Craig permite que me estremezca. Haciendome así, helar todos y cada uno los poros de mi piel.

Levanto la cabeza y lo veo...
Pelirrojo, bastante pálido, ojos verdes, sonrisa de medio lado y alguien totalmente despreocupado. A juzgar por su aspecto, parecía buen chico. A juzgar por mí... no se me daba bien juzgar.
Me fijo en sus particulares auriculares, blancos y bastante desgastados. Sus pies siguen un movimiento rítmico incomprensible, no comprendo adivinar que escucha.

Levántando su mirada, llega a darse cuenta de que llevo observándole un buen rato. Da un resoplido y vuelve a mirar hacia afuera.

Vaya, qué humor... Pero ¡qué físico!
Sus rizos despeinados se apoyan en la barra y cierra sus ojos, dejandome contemplar sus rubias y delicadas pestañas. Me acerco un poco más, con la excusa de bajarme en la siguiente parada, pues, resultaba ser así.

Ya justo enfrente suyo, siento algo raro. Él da un sobresalto, vuelve a mirarme por segunda vez, pero no de la misma manera.
-¿One Night Only, enserio?-Dicen sus agrietados labios mientras se despeja una oreja.
-Mmm, ¿qué?-Realmente no sé que ha dicho, ando mucho más entusiasmada mirándole. Decido ponerle fin a mi estúpido análisis y le presto la atención que se merece.
-Eso que escuchas-Por su cara comprendo que más que admiración por ella, más que nada, es odio.
-Ah, pues a mi me gusta-
-Hablas de un presente, yo no soy así-
-Tendrás excusa, me imagino-Ni por un momento soy capaz de dejar de mirarle a los ojos -A mi me encantan
-Claro que la tengo-
Vale, no sé como definir esto, pero no me cae precisamente bien...
Miro tras el cristal y apresurada me coloco ante la puerta.
-Bueno, un placer...-Ni siquiera me giro.
Él me agarra de la mochila donde guardo todo el material. Y a jurar por el estampido, algo se habría caido. Rezo que no haya sido nada importante
Me doy la vuelta y noto como se me enrojece la cara. Agachado burlándose de mí, mientras sostiene mis puntas de ballet.
-Te exijo que me las des, ahora mismo-
-¿Me lo exijes?, vaya...-Sube y pese a la rápidez del tren, cae encima mío.
-Que cómodo se está aquí-Al decir eso, me percato de que lo tengo apoyado en mi pecho. ¡Mierda!
-¡Aparta!-A pesar de mi cabreo, la semejanza con la fuerza en la que aparto a aquel peculiar chico de mí, no es ninguna.
Salgo corriendo de ese maldito tren. Tal es así, que en nada me encuentro allí.
Rose corre hacia mí y me rodea con sus cálidos brazos.
-Te echabamos de menos-
-Lo sé...-
-No vuelvas a irte-Se separa de mí y con su sonrisa pienso que realmente podría llegar a convencerme-Anda, tu camerino te está esperando, todo está como lo dejaste la última vez.-
-No puede ser- Camino apresurada hasta allí y en efecto, así era. Nada diferente, nada por lo que preocuparse. Pintalabios rojo, zapatillas, medias, mallas, kit de primeros auxilios...
Me quito el abrigo y me coloco la ropa necesaria. Aunque... espera un momento, ¿y mis puntas?
-¡Mierda!, ¡mierda!, ¡mierda!-Grito yo sola mientras golpeo con los pies descalzos la moqueta. Las puntas se las había quedado aquel niñato.
Escucho varios golpecitos tras la puerta.
-Mierda, seguro que me han oído-Susurro una vez más en alto.
Abro la puerta y ojalá esto fuera un sueño, aunque... no tiene nada que envidiarle a la realidad que se me presenta, no, la verdad esque no.
-¿¡Qué coño haces tú aqui!?-
-Eeeeeeh, el ego lo tienes muy subido, ¿no?, d-o-ñ-a-p-ro-t-a-g-o-n-i-s-t-a-Acentúa con cierta repugnancia, como si fuera a escupir cada palabra pronunciada.
-¿Como lo sabes?-Mascullo entre dientes con el ceño fruncido.
-Lo sé desde antes de conocerte en persona-
-¡Capullo!-Cierro la puerta y por acto inconsciente camino hasta el salón central a su lado.
-Deberías saber alg...-
-¡Cállate!, me has puesto de mal humor...-Me propongo que va a ser la última vez que le mire a los ojos de esta forma, pero él me sonríe y me hace sonreír también a mí.
-No lo parece, 105-
-¿105?-
-¿No decías que me callara?-Me rodea con su brazo pálido hasta llegar a mi pecho y allí me agarra la teta izquierda-Ves, 105. Cuando me caí encima tuyo, deduje que tu talla de sujetador sería esa-
-Veo que tienes experiencia, pero si si... no es esa, agh, te odio-
-No lo creo...-
Le miro sorprendida y con ganas de pegarle un buen cachetón, pero creo que a quien le va a caer una regañina va a ser a mí. Justo tuvo que hacerlo con más de 50 alumnos mirándonos, sin incluir a profesores y demás colaboradores...