lunes, 20 de febrero de 2012

Capítulo segundo.


Maldita cobarde...


La sola idea de atrapar el teléfono y teclear su número, ya te aterroriza...
Pero al fin de cuentas, escuchar su voz me reconfortaría tanto que creo que sería capaz de ponerle fin a toda esta mierda...
Hacía un año que no les veía, ver sus rostros felices, escuchar sus risas y chistes malos, atrapar sus manos, saltar con ellos...

Antes invadíamos de alegría todo aquello que pisásemos. Fuera parque, fuera escenario, fuera suelo, fuera bañera, fuera cementerio.... Daba igual lo que fuese mientras estuviésemos unidos.


Añoro demasiado la palabra antes.
Algunas personas provocan sus mentes y la trasladan hasta un futuro sin presente y terrible pasado.
Pero...¿sabes? daría lo que fuese, por agarrar el pasado y vivir allí. Todo era tan bonito, tan prácticamente genialísimo, cualquiera hubiese envidiado mi pasado, cualquiera habría luchado por lo que yo perdí, cualquiera con armas de tomar no se habría rendido, cualquiera no habría renunciado a tantas oportunidades que rechacé yo, cualquiera lo habría agradecido tanto, con tanta valentía y con 0 de cobardía.

Me gustaría ser ese "cualquiera" pero creo que no me queda más remedio que quedarme en el monosílabo "yo".


Nada cambia, nada ocurre que me motive lo suficiente como para poder continuar...


Hace meses me trasladé hasta Nueva York, creí que cambiar de ambiente, nos cambiaría a nosotros. Pero, estaba de sobra decir que esta relación no tenía futuro por ningún lado, no molestarse en buscarlo es idea sobresaliente, pues,efectivamente, no hay lugar por donde cogerlo. Todo habia desaparecido...


Aquello tuvo un desarrollo poco duradero pero de gran importancia. Tomó las riendas de un verbo en forma paciente y se esfumó como los pronombres personales que bien eran imprescindibles...


Creo que si me preguntaran el porqué de esta ruptura, ni yo misma sabría dar una respuesta. La desavenencia puede con todo, pero... he rechazado todo lo bueno en la vida quizá eso valga como respuesta estúpida, al menos es algo, yo que sé...


Cierto, él me complementaba, él me daba lo que dios quiera y podía perjurar que nadie más me entregaba y no, no era sexo. Por dios, no...
No tenía nada que ver, aquello fue como dos mejores amigos pirados de la cabeza y dispuestos a construir una vida juntos sin leer antes las instrucciones. Será eso cierto de que la vida está para cometer errores ya que viene sin ese incordioso papelito de instrucciones, pero como siga cayendo en la misma puta piedra, las rodillas nunca curarán, las heridas no sanarán y esto, podrá volverse realmente feo...

He oído decir que para poder volverse mejor persona, habrás de caer una y mil veces, pero me parece que en mí no está cogiendo efecto. El resultado es increíblemente pésimo...


TOM'S POV

- Ding, dong - Se escucha tan leve, que dudo en qué llamen a la puerta...

-Ya abro yo- Respondo impaciente. Dougie ni siquiera se immuta. Permanece en la misma posición, tan solo parpadea una vez por cada dos segundos, humedece sus labios y vuelve a retomar la "lectura" Bien sabrá Dios que él desprecia las historias y mucho más los libros. Ha sido vez exclusiva leer folletos o biografías de Blink-182. Aquello sí que lo cogía con cariño... Pero no todo el cariño se puede satisfacer con un puto grupo de los cojones...

Esto había sido demasiado duro para McFly, exceptuando por excelencia a Dou. Tanto que se hacía difícil asumirlo...

-Tiene una visita- Sonríe tan falsamente, que me hace sospechar indebidamente.
-¿Qué quieres Charles?, he dicho que nada de visitas en vacaciones, y menos aquí, joder... parece mentira que seas un guardaespaldas, voy a empezar plantearme en despedirte.
-Perdone, si le he molestado, pero esque me parecía de real importancia avisarle...
Trago saliva. Noto como la garganta se me hace en un nudo.


Me paro por unos segundos a pensar en qué si tanto insiste, por algo será y no esque precisamente tenga esto buena pinta.


Aparto sus fuertes espaldas del portal y diviso un taxi tan pequeño como acogedor...
-A ver... ¿quién coño podrá ser?-
-Tom, yo lo sé-Respondió tan rápido como su sistema nervioso captó la pregunta. Charles parecía estar ocultando algo y bien sabíamos todos que los secretos no esque fueran precisamente su especialidad...
Dougie sobresaltado temió lo peor. Corrió hasta mi lado y compartió mi desesperación.
-Charles, ¿quién es?-
-Tom, es María, ha venido desde Nueva York y está muy cansada, no vendría de más dejarla descansar un rato aquí mientras según ella, aclara varias cosas con ambos y contigo sobretodo, Dougie-


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